La Carlota II

Marco Negrón

La Carlota II

Tal como estipulaban las Bases del Concurso de Ideas para el parque de La Carlota, el martes 30 de octubre, después de 3 meses de intenso trabajo, se recibieron las 3 propuestas finalistas seleccionadas de entre las 69 que participaron en la Primera Fase. Esta Segunda consistía en una profundización y enriquecimiento de las ideas presentadas en la precedente.

Las tres coinciden en varias ideas fundamentales, como son la importancia que para definir el carácter, los alcances y las limitaciones de los usos propuestos para La Carlota tiene el análisis a escala metropolitana; la reflexión acerca de la vulnerabilidad de Caracas ante eventos de carácter catastrófico, potenciada hoy en día por su prolongado abandono, y el importante rol que esa área puede jugar en una emergencia; partiendo de una estrategia que haga posible la apertura temprana al público, el reconocimiento de que un parque de esas características y dimensiones sólo puede ser desarrollado en su totalidad por fases, definidas por las dinámicas de cambio de la ciudad apoyándose en una efectiva participación ciudadana; el énfasis en el rescate y revalorización del deteriorado sistema hidrológico de la ciudad; la importancia otorgada a la movilidad en el sector, en particular en términos del mejoramiento de las conexiones Norte-Sur y el fortalecimiento de alternativas al uso del vehículo particular; el carácter eminentemente verde que se propone para el parque de La Carlota y su integración con el Parque del Este; la preocupación por garantizar su auto sostenibilidad tanto en términos ambientales como económicos.

Naturalmente, esas ideas se expresan con diferentes ópticas y énfasis en cada una de las propuestas, que es lo que permitió discernir una ganadora que será dada a conocer en los próximos días y que debe constituir la base para la formulación del Plan Maestro del parque. Porque con esto, desde luego, no se cierra el proceso abierto con este concurso, que ha resultado en un notable ejercicio de participación ciudadana y responsabilidad profesional: ahora el esfuerzo central tiene que consistir en lograr el reconocimiento de sus resultados por quienes tienen la potestad de la toma de decisiones, pero que hasta ahora vienen recorriendo el camino equivocado de la opacidad de gestión, improvisando un concurso a espaldas de la ciudadanía, parcial y descontextualizado.

marco.negron@gmail.com   @marconegron

El Universal, 20121114

¿ARTE O VADALISMO?

Marco Negrón

Recientemente un joven activista por la ciudad publicaba en las redes sociales un artículo defendiendo el graffiti, específicamente el caraqueño, asimilándolo, no sin audacia, a la poesía según una definición de Octavio Paz: “un buen recurso para transgredir la monotonía y curar el insomnio”. Hay que empezar por decir, con la debida modestia, que la segunda parte de la definición octaviana no parece muy afortunada: debe darse por sobreentendido que se refería a la buena poesía, pero esta nunca ha producido sueño, al contrario, ayuda a la vigilia y hasta a distinguir lo real de lo falso en los brumosos tiempos que vivimos; pero además, si se le hace caso a la no menos autorizada opinión de Juan de Mairena, “el poeta se hace con el auxilio de los  dioses”. Y, lamentablemente, no parece que los graffiteros caraqueños hayan contado con esa ayuda, ni en la forma ni, menos aún, en el fondo. Aunque también vale al revés: ni en el fondo ni, menos aún, en la forma

Graffiti en Plaza Venezuela

Pero teniendo en cuenta la trayectoria del autor, puede suponerse en ese esfuerzo por ser irreverente una reacción de algún modo desesperada frente a lo que parece la indetenible decadencia de Caracas; quizá un intento de provocar a ver si alguien es capaz de presentarse con la solución milagrosa al galopante deterioro de nuestro espacio público. Pero cuesta separar esos graffitis supuestamente espontáneos de las mamarrachadas en que incurría la gestión de Juan Barreto (pirámide rosada de la autopista de Coche, mural del paso subterráneo de Plaza Venezuela), de las pintas “educativas” del SENIAT o del graffiti revolucionario del CDI de Chuao, para apenas mencionar unos pocos ejemplos. Para decirlo en pocas palabras: estos graffiteros tienen de artistas lo que de médicos los egresados del programa de Medicina Comunitaria Integral. La diferencia es que estos atenderán a quienes se atrevan a ir a su consulta, pero aquellos se atraviesan en el espacio público ‑es decir, en el espacio de todos- sin esperar permiso de nadie.

Es un error grave que personas sinceramente preocupadas por la ciudad le den argumentos, falaces como se vio, a quienes actúan como quien acostumbra orinar en medio de las plazas. Si la discusión se contamina con intentos trasnochados de épater les bourgeois como el comentado, la pelea estará perdida y se legitimarán las peores “barretadas”.