MÁS CIUDAD

Marco Negrón / (macking@cantv.net)

            En múltiples ocasiones he insistido en que, si queremos un futuro digno para nuestra sociedad, es indispensable producir más ciudad; que no es lo mismo que más ciudades sino en buena medida lo contrario. Cuando el gobierno central se empeña en impulsar políticas como las del eje Orinoco-Apure, el eje Norte Llanero o las llamadas Ciudades Socialistas está promoviendo la creación de más ciudades que inevitablemente serán menos ciudad que las ya existentes.

            Producir más ciudad quiere decir aprovechar las ya existentes para generar espacios más ricos, densos y dinámicos, caracterizados por la mezcla de usos y la mezcla social, la variedad, la generosidad del espacio público y el predominio de un transporte colectivo de calidad sobre el privado; espacios que reconozcan la diversidad y a la vez faciliten el contacto entre los ciudadanos, que propicien la convivencia sin desconocer las diferencias. En definitiva, ciudades densas, compactas y animadas, integradoras y no excluyentes. Eficientes ecológicamente a la par que llenas de vida y bienestar.

            El modelo que caracterizó la ciudad norteamericana de posguerra fue el suburbio residencial, la ciudad dispersa atada al automóvil. Hoy, comprobados sus altos costos y el efecto segregador, tratan de revertirlo, pero nosotros insistimos en ese modelo que también, por afán imitativo pero además por la laxitud de los controles urbanísticos y porque la condición de país petrolero posibilitó una temprana difusión del auto privado, marcó nuestro atropellado proceso de urbanización.

            Un elemento que debe llamar a la reflexión de autoridades y expertos es que, con unos 6.000 habitantes por kilómetro cuadrado, Caracas, la ciudad más densa de Venezuela, se coloca muy por debajo de ciudades mucho más exitosas, atractivas y dinámicas: en nuestro continente la ciudad de Buenos Aires registra 15.000 hab/Km2 y si vamos a otros continentes encontraremos densidades superiores a los 20.000 en el corazón de rutilantes urbes como París, Nueva York o Shangai. No se propone, por supuesto, densificar a toda costa sino analizar nuestras ciudades también desde esta perspectiva: si la baja densidad urbana se convierte en problema en ciudades con altos niveles de ingreso, ¿cómo evitar entre nosotros sus efectos perversos de exclusión y segregación?

Imágen tomada de: www.corbis.com

UNA NOTA SOBRE NUESTROS PRÓXIMOS ARTÍCULOS:

Seguido de este lúcido artículo, el primero que publicamos del Arquitecto y Urbanista Marco Negrón, hemos decidido publicar, desde esta semana y por las próximas tres, una serie dedicada a una de las variables clave para el desarrollo de toda ciudad: el transporte o para ser más integrales: la movilidad urbana. Debemos decir que alguno de estos artículos ya tenían algún tiempo, pero no habían visto luz, pues necesitábamos documentarnos y realizar diversas consultas sobre el tema pues no es el centro de nuestra experticia.

2 Respuestas a “MÁS CIUDAD

  1. Estoy de acuerdo con este planteamiento de hacer mas ciudad, particularmente pienso que para el siglo XXI las ciudades deben apostar por esa densificacion de la que se habla, esto generaria menos costos, menos mantenimiento, menos distancias a recorrer en auto y sobre todo menos contaminacion, para esto no solo se necesita infraestructura, se necesita conciencia, y se necesita descentralizar los centros de las ciudades, pienso que una respuesta puede ser generar distintos centros estrategicos en la ciudad donde la gente no tendria que recorrer tantos kms. para hacer alguna diligencia (llamese registro, compras, etc) si se trabajara a partir de la sectorizacion, por ejemplo, un transporte colectivo que recoja la gente del sector y la lleve al punto donde se conecta el transporte colectivo urbano, eso seria la descentralizacion, creo que la solucion es empezar por lo micro e ir construyendo lo macro.

    • Excelente su planteamiento, señorita Katherine Osorio, pues para una ciudad tan extensa como Maracaibo ya la misma gente ha desarrollado, por puro sentido práctico, y particularmente por aquello de las economías de aglomeración y de escalas, esas nuevas centralidades: Curva de Molina al oeste, Kilómetro Cuatro al sur; lo mismo que otras sub-centralidades: Bomba Caribe, El Mamón, Plataneros, El Marite, Patrulleros, entre otros. Pero el problema es que ante la falta de indicadores urbanos, de planificación concertada (público-privados así sean estos informales) reina la poca efectividad y estas centralidades están algo destartaladas.

      Sin duda como usted lo deja perfilar en su comentario es un trabajo complejo que atañe lo físico general: infraestructura, equipamientos, servicios en general, pero a la par de un fuerte trabajo sobre lo intangible: cultura ciudadana, desarrollo social, entre otros elementos.

      Un lugar ideal para iniciar una experiencia de potenciamiento de una centralidad, pensamos, podría ser el Kilómetro Cuatro, por su baja dureza física, por su carácter metropolitano en lo relativo al transporte y por su cercanía con el inicio de la línea uno del Metro.
      Saludos y es gracias por su significativo aporte.

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