EL CATASTRO Y LA CIUDAD

Un catastro es “…el registro de los bienes inmuebles (ubicación, dimensiones, uso) y sus propietarios, que se utiliza para establecer el monto de la contribución que se impone sobre los bienes inmuebles según su producción, su renta o su valor, y derechos como servidumbres e hipotecas”. En la actualidad el concepto de catastro se basa en tres finalidades que le dan sustento:

  1. Dar una base para el planeamiento urbano y rural.
  2. Calcular el monto de las contribuciones como el impuesto inmobiliario.
  3. Guardar la seguridad jurídica del derecho de propiedad a través de la aprobación y archivo de las mensuras, que son la base de las escrituras de traslación y dominio.

A su vez para cumplir con estos tres items el catastro está dividido en tres secciones:

  1. Catastro Fiscal: Encargado de la fijación del valor de los bienes a fin de imponerle un tributo proporcional.
  2. Catastro Jurídico: El cual contempla la relación entre el propietario o sujeto activo y la propiedad u objeto y la comunidad o sujeto pasivo.
  3. Catastro Geométrico: Encargado de la medición, subdivisión, representación y ubicación del bien.

Como se puede inferir el catastro es sinónimo de organización, de orden, de control. Tres palabras clave para el desarrollo de toda ciudad contemporánea en este siglo XXI, en el que las ciudades compiten entre sí nacional, continental y globalmente.

Como bien se desprende de las ideas antes dichas el catastro esta referido al suelo, a lo inmobiliario y a su registro y control. Partiendo de esta noción, una idea a destacar es que para un gobierno local urbano, uno de sus “activos” más importante es el suelo que esta bajo su jurisdicción y sobre el que se asientan actividades de diversa índole. Y es por ello que un buen catastro no sólo es una herramienta para una sólida planificación y gestión del territorio, sino que supondrá una garantía de importantes ingresos para el financiamiento de la ciudad. Sólo a modo de ejercicio pregúntense: ¿Cuántos inmuebles posee la ciudad de Maracaibo? y ¿Cuántos pagan con justicia los impuestos de ley? Sólo para que tengan una idea las viviendas informales (viviendas en barrios) en Maracaibo montan a unas 220 mil, de las cuales al menos un 40% no paga impuestos inmobiliarios. Simplemente multipliquen 100 mil inmuebles residenciales por un pequeño tributo, del monto que ustedes quieran… Ahora bien, creo que no les debe quedar la menor duda de que con esos recursos mínimo una plaza o parque mensual se podría construir, por decir lo menos.

Como todos nuestros habituales lectores supondrán en Maracaibo y en Venezuela esto no se aplica, porque nuestras ciudades más que financiarse por los impuestos que pagan los ciudadanos que la habitan, están más bien “subsidiadas” por las transferencias que el Estado Central realiza. Esta circunstancia hace que nuestros alcaldes piensen en como gastar discrecionalmente los recursos que vienen del gobierno central, sin preocuparse por la posibilidad de implantar un sistema de recaudación de impuesto efectivo. Esta distorsión hace que nuestras ciudades sean construidas desde el financiamiento de la renta petrolera (vía FIDES, LAEES o Situado Constitucional) y no desde el pago de los impuestos inmobiliarios o territoriales que deberíamos efectuar, de manera diferencial claro esta, los ciudadanos que habitamos y explotamos el suelo citadino.

Sólo es posible controlar el desarrollo de la ciudad y planificarlo al tener un riguroso registro de la ocupación del suelo. Pues esto nos obliga, queramos o no, a tomar consciencia de que tan bien o mal estamos explotando nuestra base territorial y, a la par nos obliga a mirar la ciudad desde un plano mucho más real, como sistema y no como espacios aislados que poca interdependencia poseen.

Es pues muy difícil pensar en una ciudad medianamente organizada, planificada, en fin con visión de futuro sino no se posee, por lo menos un buen catastro territorial (que ciertamente no es tan potente como un catastro multifinalitario).

Entonces si el catastro es tan importante para la ciudad contemporánea, nos preguntamos: ¿Cuándo llegará la era de un “buen catastro” a nuestras ciudades?

Una respuesta a “EL CATASTRO Y LA CIUDAD

  1. Coincido con usted profesor cuando plantea que el Catastro es la base de la planificación urbana de la ciudada contemporánea. Lo preocupante es que nuestro Municipio tiene más de una década sin un catastro real y esto lleva a que la ALCALDÍA DE MARACAIBO no conozca realmente su municipio y menos el POTENCIAL ECONÓMICO de su propio territorio. Pienso que este debe ser un TEMA URGENTE DE AGENDA PÚBLICA a nivel municipal

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