Algunas generalidades sobre indicadores urbanos y la importancia del acceso y difusión de la información

Como ya se hemos indicado un número importante de veces, desde nuestro punto de vista, la ciudad es un artefacto, un dispositivo que el ser humano ha creado para tratar de satisfacer sus necesidades de la mejor manera posible. Pero esta “herramienta” llamada ciudad suele estar regida por las leyes del mercado, con lo cual se revela que en esencia la ciudad es también una cuestión económica y donde los abstractos conceptos de economía de escala y de aglomeración funcionan y se hacen hecho real por doquier. Sabemos que esta manera de ver la ciudad es más bien fría, quizás muy “inhumana”, pero al final esas son las claves indispensables para partir de un análisis de la ciudad, especialmente la contemporánea.

Claro esta, lo urbano y los espacios citadinos en la actualidad son tan complejos que intentar reducirlos a datos económicos una tontería, pues al ser un sub-producto humano hay que sobre-entender que la ciudad es multidimensional. Más allá de esta complejidad hoy día hay un consenso general sobre la idea de que para gobernar la ciudad, para hacer ciudades de calidad es sine qua non la existencia de indicadores claros, actualizados y colectivamente compartidos. Vale decir debemos tener sistemas de información completos, de fácil acceso y de construcción independiente o por lo menos técnicamente solventes. Esto es así pues en este minuto las ciudades ya no compiten entre sus pares nacionales, sino que lo hacen con sus pares regionales, continentales, hemisféricos y hasta globales. Una competencia que se da básicamente por la búsqueda de inversiones nacionales e internacionales que son el “combustible” actual para el desarrollo del mundo urbano.

Y es justamente allí donde la mayoría de las municipalidades y ciudades venezolanas están fallando; en la ausencia de información clara y actualizada para que los actores políticos, sociales, culturales, económicos, puedan tomar decisiones de calidad. Esta ausencia de indicadores urbanos tiene varias posibles causas dentro de las que destacan de manera capital: la ausencia de departamentos de estadísticas locales y la ausencia de tradición catastral en nuestras ciudades. Y es que la falta de estas dos cuestiones nos incapacita para generar espacios en acuerdo con los tan difundidos y mundialmente aceptados parámetros de producción de medio ambiente urbano.

Y es que cómo invertir los recursos locales de manera acertada si no sabemos cuestiones tan primarias como: ¿Cuántos barrios hay en Maracaibo? ¿Cuántos metros cuadrados de oficina se construyeron el año pasado? ¿Cuánta es la suma total de hectáreas de terrenos vacantes a día de hoy y cual su valor? Entre otras cuestiones, y esto sin hacernos preguntas más sociales como: ¿Qué sectores de la ciudad deben pagar más o menos impuestos territoriales? ¿Cuáles son las parroquias con mayor tasa de ocurrencia de invasiones de terrenos? ¿Donde vive la mayor cantidad de adultos mayores? O simplemente ¿Cuánto dinero se mueve en cada una de las centralidades de la ciudad?

Es pues imposible pretender consolidar una ciudad que brinde espacios, servicios y oportunidades adecuadas a sus ciudadanos sino poseemos como mínimo un catastro territorial técnicamente robusto y actualizado. ¿Por qué? Pues porque el catastro es la base fundamental para la planificación y el financiamiento de todo territorio y más si este es urbano. Ahora bien, la otra cuestión es que justamente la información derivada del catastro sea públicamente conocida, sea abiertamente difundida y utilizada como insumo fundamental para la reflexión, planificación, intervención y hasta renovación de la ciudad.

Y es vital concluir indicando que la importancia del acceso a la información, generada bien sea por nuestros catastros o cualquier otro elemento del arsenal que debe tener el sistema de información de nuestras ciudades, viene dada por lo que el profesor Tomás de la Barra comentó en una visita que hiciera a la ciudad hace algunos días:

Primero, “…hay que sacar a la luz la información y que la ciudadanía se apropie de ella para que puedan reflexionar respecto a su entorno y así puedan exigir con criterio claro una mejor ciudad”.

Segundo, “…se necesita más que buena voluntad para resolver los problemas de nuestras ciudades, al final hacen falta grandes cantidades de información, posibilidades de acceso a ella y sobre todo mucha experticia”.

Haciendo un pequeño ejercicio sobre indicadores urbanos mostraremos la tasa de crecimiento de la ciudad de Maracaibo mapeada por zonas (municipio Maracaibo y San Francisco). Como verán se puede apreciar que en los próximos 5 años, de mantenerse las tasas de crecimiento actuales, el oeste de la ciudad (donde esta galería, La Curva de Molina, etc.) superará en población, por primera vez en nuestra historia como ciudad, a la zona este (donde estan el Centro Histórico, La Ciudad Universitaria, 5 de Julio, Lago Mall, etc.) que es tradicionalmente la zona más rica, y con mayor oferta de servicios. La pregunta que cabría hacerse es: ¿Qué retos supone este nuevo escenario urbano?

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