EL CENTRO DE MARACAIBO: MUCHAS LECCIONES, POCAS APRENDIDAS

Cuando hablamos de ciudad tendemos a pensar en espacios físicos llenos de vida, de actividad frenética, lo mismo que en altas concentraciones de población y de todo tipo de edificaciones y actividades económicas: formales e informales interactuado la mayoría de las veces de modo caótico. Ahora bien, cuando pensamos lo urbano lo hacemos fundamentalmente en tiempo presente y rara vez como una entidad que se mueve en el tiempo y que se transforma, y hoy como nunca, de modo trepidante. Es este mirar la ciudad en un permanente aquí y ahora el que nos inhabilita en mucho para comprender que su dinámica va dejando huellas, rastros, pistas sobre lo que fue, lo que es, pero sobre todo de lo que nunca pudo ser.

Dado que vivimos cada vez más aturdidos por las dinámicas globales en franca lucha con la cotidianidad local, poca son las veces que habitantes, políticos y técnicos o constructores de lo urbano reparamos que la ciudad es una creación humano-colectiva. Y que como tal, es tarea del ser humano -en sociedad- comprenderla, intervenirla, cambiarla siempre en el entendido que de que este dispositivo o artefacto debería hacer la vida más fácil y placentera a todos los que en ellas moramos.

Un ejercicio que toda sociedad urbana debería desarrollar es uno que atienda a su memoria urbana. Para el caso de Maracaibo una gran oportunidad la brinda el fenómeno de la “perdida” de algunos lugares emblemáticos. Siempre recordando que donde hay un lugar emblemático hay acumulación de saber, de cultura; son escenarios concretos donde se deja ver con toda su fuerza la expresión humana. Tomemos como ejemplo el controvertido caso del barrio El Saladillo (ver fotografía) en el casco histórico de Maracaibo. Y para evitar la controversia que salpica este tema no entraremos a calificar, a riesgo de parecer eunucos intelectuales, si la demolición de este barrio fue positiva o no.

Barrio el saladillo, en primer plano la basílica

El dato objetivo al hablar de la demolición de El Saladillo (ver foto abajo) nos indica que se desmantelaron más de 3 mil edificaciones y se mudó del centro a más de 20 mil personas hace ya 40 años. Esta operación es uno de los intentos de gentrificación, ejecutado en un solo momento, más importantes de Venezuela y quizás de América Latina.

Siguiendo con los datos objetivos podemos decir que con la demolición de El Saladillo Maracaibo cambió drásticamente la correlación del centro con el resto de la ciudad. Y es desde ese momento que el Centro pierde su acento como espacio de gran diversidad para algunas funciones: cultural, política, de conectividad y sobre todo de alojamiento o morada en un espacio altamente denso cultural, demográfica e inmobiliariamente hablando. Con la demolición y posterior abandono del proyecto de transformación del centro, “aparecen” los espacios vacantes que incluso hoy se cuentan en más de 20 hectáreas; se generan los cambios de escala (reflejados en el colosal tamaño de parcelas donde se emplazan Panorama, Ciudad Chinita, Los Tribunales, por solo nombrar algunas); y, el comercio se entroniza como la actividad fundamental, dejándonos en las noches un paisaje de una ciudad cuasi fantasmal, al mejor estilo de las oprimidas ciudades de los Westerns hechos en los años 60 y 70, o de las visiones post-apocalípticas en filmes como Mad-Max (1979) o The Omega Man (1971). Todo este complejo de elementos contribuyó a la pérdida de la memoria ya que se arrasó con la intensa acumulación de capital social y cultural que en esos terrenos y edificaciones se afincaba. Las consecuencias son evidentes: se limita o literalmente se borra la relación Lago-Ciudad, se impacta en el saber hacer sobre la arquitectura y diseño de espacios urbanos climáticamente adaptados a nuestra realidad social y geografía-clima, entre otras cuestiones no menores.

Son muchas las gaitas y hasta filmes que tratan esta problemática y que como diría mi colega Jean-Marc Fournier que habita en Caen, una ciudad del norte de Francia que fue casi totalmente destruida durante la segunda guerra mundial, que retratan desde el imaginario colectivo el importante trauma que supone una perdida de este tipo. Pero pocos son los expertos o grupos de ciudadanos que hoy más allá de avalar o reprochar este acto se están ocupando por crear intervenciones en el centro que asumiendo los tiempos actuales y en claro diálogo con el futuro nos entreguen un centro urbano: diverso, bien conectado, con calidad en sus espacios públicos, en franca comunicación con el importante borde lacustre marabino y sobre todo un centro urbano caribeño y humano.

Quizás no tengamos que mirar hacia los políticos, los técnicos o expertos que a veces somos creadores de eso que los abuelos dicen: “…peor el remedio que la enfermedad”. Quizás nos toque más bien mirar y celebrar a gente como Augusto Pradelli que primero fílmicamente con su largometraje “Joligud” (1990) y ahora cultural, física y económicamente con su espacio “Caribe Concert”* (ver fotos abajo) nos muestra el camino de cómo debemos asumir e intervenir la vida en el centro, al menos el centro de Maracaibo.

 

Y usted: ¿Cuántas ideas tiene para el centro de Maracaibo o de su ciudad?

 

* Para leer un poco más en detalle sobre Caribe Concert: http://laverdad.com/detnotic.php?CodNotic=29158

NOTA:

Recomendación fílmica:

“25th Hour” (2002). De Spike Lee. Una película aguda, punzante, como la mayoría de las películas de este director, que muestra una cara inusitada de Nueva York. Es igualmente íntima y de gran poder en la muestra del paisaje humano-urbano.

Recomendación Literaria:

“Casas de Maracaibo” (2009). Por Alexis Pirela Torres. Para mayor información mirar: http://www.facebook.com/album.php?aid=161517&id=202603125849#!

Recomendación web:

www.distopialab.org, por segunda semana consecutiva.

www.nuestras-ciudades.blogspot.com, por segunda semana consecutiva

www.corbisimages.com/

www.e2-series.com

Recomendación musical:

El CD “We Want Miles”.

www.putumayo.com, por segunda semana consecutiva.

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EL CENTRO DE MARACAIBO: 9 TIPS PARA EL DEBATE

  1. Reconocer la importancia histórica, socio-cultural, geográfica y económica del centro.
  2. Reconocer que el centro no puede seguir siendo regentado sólo por el Centro Rafael Urdaneta (CRU) que pertence a la Gobernación del Estado Zulia, sino que se debe generar una instancia distinta que incluya a la Alcaldía de Maracaibo, a los propietarios de inmuebles y a la sociedad civil.
  3. Actualizar el diagnóstico del centro de la ciudad (cual fue, es y podría ser la vocación del centro). Con especial atención sobre los intangibles, pues lo tangible normalmente se tiene diagnosticado. A tales efectos es indispensable revisar los instrumentos de planificación que norman el centro.
  4. Parar el take-over inmobiliario que están haciendo, sin ningún tipo de planificación, lo grandes capitales inmobiliario-comerciales en el centro: Ciudad Traki y Gran Bazar son dos ejemplos claros.
  5. Hacer un adecuado mapeo de actores y muy especialmente de intereses para poder intervenir en este espacio.
  6. Desarrollar las propuestas para el centro consultando con la comunidad que lo vive y colocando especial énfasis en los habitantes de Maracaibo.
  7. Evitar el síndrome de los proyectos y gestos faraónicos y más bien iniciar con pruebas pilotos. Un ejemplo claro podría ser el rescate del trabajo que sobre el Malecón desarrollaron las Profesoras de la FAD-LUZ: Mercedes Ferrer, Isabel Portillo, Carolina Quintero, entre otras. Otro ejemplo podría ser desarrollar la intervención de La Plaza Baralt que tiene el CRU desde hace tiempo y que anda rodando por allí con unos muy buenos renders que todos conocemos y medianamente validamos, pero el CRU cree que nadie ha visto y que es un secreto de Estado.
  8. Desarrollar y mantener programas de animación socio-cultural, en torno a los espacios que se desean intervenir como experiencias piloto, antes de hacer cualquier intervención física. Normalmente estos programas cuestan poco dinero, pero suelen generar un gran impacto.
  9. Entender que el financiamiento para la intervención del centro puede lograrse con la misma gente que explota el espacio. Lo que supone una negociación público-privado importante, pero poco común en Venezuela.

EN EL CENTRO ES LA COSA

Cuando se mira el proceso de transformación exitosa de algunas ciudades en Latinoamérica es posible encontrar como muchas de ellas han internacionalizado sus propuestas y hasta tienen manuales de intervención urbana. Esta visión del tipo recetario urbano nos parece muy peligrosa pues tiende a homogeneizar las realidades. Al respecto Robert Herin, Gildo Seisdedos, lo mismo que el texto “Territorios Inteligentes” nos muestran que los agregados territoriales son una construcción humana compleja, única y prácticamente irrepetibles; y que al homologarlos los estamos estereotipando y corremos el riesgo de diagnosticar mal.

Más allá de esta crítica, lo que si pareciera estar claro es que todas las ciudades latinoamericanas (Bogotá, Santiago, Medellín, Quito, entre otras) que han mejorado ostensiblemente su calidad de vida poseen una característica básica común: la intervención exitosa en sus centralidades y particularmente en los centros históricos. Por supuesto, cada una de ellas ha tenido que encontrar su propio camino, pues los centros históricos como bien se explicita en el libro “La Ciudad Ordenada” son la base fundamental en el desarrollo social, económico, físico y del imaginario colectivo de nuestras sociedades: allí esta concentrada la cultura, esta la historia reflejada en la arquitectura, en los espacios públicos, en muchos podemos encontrar muelles y puertos que están atados a la historia de dichas ciudades y como tales deben ser exaltados, pero dialogando con las nuevas necesidades de sus habitantes.

En el caso venezolano y para Maracaibo, como su segunda ciudad, la ausencia de visión de y de un plan para abordar la ciudad ha dejado su centro histórico bajo el influjo del capital comercial e inmobiliario formal-informal. Esta situación es la que no permite que el centro aproveche su mayor ventaja comparativa: estar sobre el borde de la ribera occidental del Lago de Maracaibo. Es tanto así que la función residencial y de recreación se ha venido perdiendo sistemáticamente.

Pero no todo esta perdido. Para Maracaibo el centro es fundamental pues:

  1. Es la única centralidad de la ciudad que esta conectada a las riberas del Lago.
  2. No posee un peso muy importante a nivel residencial, pero es la única centralidad que posee las funciones gubernamentales, equipamientos educativos, culturales, recreacionales, asistenciales, aunque disminuidas.
  3. Maneja cerca del 60% de las rutas de transporte de la ciudad, movilizando más de 800 mil personas por día (el equivalente al 40% de la población de la ciudad), y convoca a todos los estratos sociales aunque mayoritariamente a los C-, D y E.
  4. Genera más de 100 mil empleos directos, en su mayoría informales, en apenas unas 150 hectáreas. En más de 10 establecimientos comerciales que suponen más de medio millón de metros cuadrados: Las Pulgas con 14 hectáreas y Las Playitas con 5,5 hectáreas, estan entre los más grandes. Y esto sin contar los vendedores ambulantes y los kioscos de buhoneros.
  5. Posee el índice de diversidad cultural por metro cuadrado más alto de la ciudad pues allí se encuentran guajiros, criollos, colombianos, chinos, peruanos, bolivianos, panameños, etc.
  6. En esta centralidad se transan mensualmente el equivalente a 300 millones de dólares en varias monedas: bolívares, pesos colombianos, dólares y euros en ese orden de importancia. La mayoría de estas operaciones sin pagar impuestos y sin ser fiscalizadas.

A todas luces intervenir en el centro de Maracaibo es vital si se desea transformar la ciudad, por la cantidad de personas que convoca, por la intensidad de sus actividades, y particularmente por lo icónico que es en el imaginario colectivo de los marabinos. Una intervención de calidad en nuestro centro supondría una acción de altísimo impacto para la ciudad en sus dimensiones tangibles e intangibles (hardware y software urbano). Pero también de gran impacto para todo el Estado Zulia y la cuenca del Lago de Maracaibo e incluso para el oriente colombiano. Pero esa acción debe ser incluyente, que conocerte con todos los actores y que a resumidas cuentas que haga pedagogía urbana enseñándonos que hay mejores maneras de hacer ciudad y mejores formas de vida, con mayor calidad social, económica y espacial.

Todo esto debe hacerse pensando en no errar el diagnóstico, sino estaríamos arriesgándonos a que el “remedio” sea peor que la enfermedad.

Para nosotros la cuestión fundamental esta en: ¿Cómo promover esta transformación en el centro?, al respecto haremos algunos planteamientos en 2 artículos venideros y que intitularemos:

  1. El centro de Maracaibo: muchas lecciones, pocas aprendidas.
  2. Para transformar la ciudad tenemos que cambiar nuestras mentes.

 

NOTA:

Recomendación fílmica:

“Paris” (2008) de Cédric Klapisch. Una película de recorrido urbano, muy íntima y con un gran trabajo a nivel de lo que podemos llamar el binomio paisaje humano-urbano.

Recomendación Literaria:

“Introducción a la Geografía Social” (2006) de Robert Herin. Colección Textos Universitarios.

Recomendación web:

www.putumayo.com

www.distopialab.org

www.nuestras-ciudades.blogspot.com

Recomendación musical:

  • La banda sonora de la película “Ascensor al cadalso” (1958) dirigida por Louis Malle.
  • El CD “Yo-Yo Ma and Friends: Songs of Joy and Peace” (2008).

NUESTRAS RECOMENDACIONES Y ACERCA DEL OBJETO DE ESTE BLOG

NUESTRAS RECOMENDACIONES FÍLMICAS HASTA LA FECHA:

  1. “Le Couperet” (2005), de Costa-Gavras.
  2. “The Killing (Atraco Perfecto) (1956)”, de Stanley Kubrick.
  3. “Things you can tell just by looking at her” (Con solo mirarte) (2000)”, de Rodrigo García, hijo mayor de Gabriel García Márquez.
  4. “La Estrategia del Caracol” (1993), dirigida por Sergio Cabrera.
  5. “The Brothers Bloom” (2008), dirigida por Rian Johnson.
  6. “Do The Right Thing” (1989), de Spike Lee.
  7.  “Amores Perrros” (2000), de Alejandro González Iñárritu.

NUESTRAS RECOMENDACIONES LITERARIAS HASTA LA FECHA:

  1. “Espacio Abierto”, revista en ciencias sociales con casi 20 años de existencia. Y donde publican investigadores de América y Europa. Pueden consultarla a través de Redalyc o Scielo.
  2. “Ilícito. Como traficantes, contrabandistas y piratas están cambiando el mundo” (2006). De Moisés Náim. Editorial Debate.
  3. “Poder y catástrofe. Venezuela bajo la tragedia de 1999”. De Paula Vásquez Lezama.
  4. “Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad” (2007). De Nestor García Canclini.
  5. “Ensayos de Cultura Urbana” (2000) de Arturo Almandoz.
  6. “L’homme rompu” (1994) de Tahar Ben Jelloun.

NUESTRAS RECOMENDACIONES SITIOS WEB HASTA LA FECHA:

http://www.nationalgeographic.com/features/00/earthpulse/sprawl/index_flash.html

www.cafedelasciudades.com.ar

http://www.ciudadesaescalahumana.org/

http://enea2010.blogspot.com/

http://www.makingsenseofplacefilms.com/

http://www.theplaceswelive.com/

http://www.iadb.org/om/mapping/index.cfm?lang=es

http://salomonraydan.blogspot.com

http://americancity.org/

http://www.plataformaurbana.cl/

http://urblog.org/

OTRA VEZ: A PROPÓSITO DE MONITOR URBANO. O DEL OBJETO DE ESTE BLOG.

www.monitorurbano.org es la consecuencia directa del interés de varios individuos de distinta procedencia y bagaje profesional y cultural, pero que creen fervientemente en las ventajas del mundo urbano. Y que igualmente creen en la necesidad impostergable de crear una mejor y mayor vinculación entra los que piensan y los que construyen la ciudad. Esto con el fin de acercarnos a una praxis de generación de ciudad más ajustada a nuestras necesidades y posibilidades.

Para el caso de Maracaibo, segunda ciudad venezolana, esta tarea es imperiosa. Pues se cuenta con la ciudad con el set de ventajas comparativas más importantes de Venezuela y con una serie de oportunidades que bien pudieran significar en el corto-mediano plazo un claro conjunto de ventajas competitivas. Pero para alcanzar un estadio de desarrollo mayor la creación de indicadores urbanos de calidad, actualizados y de libre acceso para actores públicos y privados es una condición indispensable para poder planificar, intervenir o crear políticas públicas de calidad, lo mismo que acciones culturales, sociales, y económicas que sean altamente exitosas.

En www.monitorurbano.org nos proponemos, con honestidad y desde nuestras inmensas limitaciones, animar el debate sobre el tipo de ciudad que deseamos, y movilizar todo nuestro capital relacional para generar iniciativas concretas, dentro de las que ya podemos indicar:

  1. Las ya consumadas visitas de los profesores de la FAU-UCV Guillermo Barrios y Tomás de la Barra el 9 y 12 de abril de 2010 respectivamente. O la visita aún por confirmar del profesor Marco Negrón para finales de Mayo.
  2. Investigaciones siendo una de las que estamos terminando “El proceso de expansión general de Maracaibo” cuestión que ya nos ha permitido reconocer, entre toras cosas, que hay más de 580 barrios en la ciudad en los que viven más de 1millón 200 mil personas y en más de 220 mil viviendas con un valor estimado de unos 10 millardos de dólares, o que la ciudad ha aumentado su densidad promedio en los últimos 15 años de 75 a más de 90 habitantes por hectárea. Y siendo otra de las investigaciones por aperturar: “Características generales de las iniciativas de los empresarios venezolanos en Panamá”, para ello nos encontramos en conversaciones muy preliminares con La Universidad de Panamá.
  3. Igualmente esteremos promoviendo la construcción y divulgación de una serie de indicadores físicos, sociales, económicos y especialmente tecnológicos que permitirán tener una idea más nítida y actualizada de nuestra ciudad. Esto se hará en asociación estratégica con organizaciones como el Instituto Zuliano de Estudios Políticos, Sociales y Económicos (IZEPES), Instituto de Investigaciones de la Facultad de Arquitectura y Diseño de LUZ (IFAD-LUZ), http://www.estamosenlinea.com.ve , Emprendedores Empresariales Exitosos (http://www.eee.com.ve) yLa Maison de la Recherche de la Université de Caen-Francia.
  4. La promoción de micro-intervenciones físicas o intangibles que estaremos llevando adelante en un esfuerzo compartido con iniciativas como Distopíalab, Localizador 10-71, entre otras.
  5. Nuevas secciones que se integrarán en el blog que estarán dirigidas a las dimensiones tangibles e intangibles de la ciudad. Podemos nombrar, entre alguna de las iniciativas, la creación de una completa mediateca dedicada a lo urbano . Al respecto bien que acogeríamos sus sugerencias y comentarios.

En fin como ya lo hemos expuesto en nuestro artículo inaugural intitulado: “La razón de Monitor Urbano” y que reproduciremos íntegramente a continuación, este blog versará sobre la reflexión y la acción en torno al sub-producto humano que más dominancia ha tenido en el último siglo y medio: las ciudades.

Publicado originalmente el 27 de abril de 2010.

La razón de Monitor Urbano

El cambio más radical que ha visto la humanidad se ha dado justo en nuestra era. El siglo XX fue testigo de cómo las zonas urbanas pasaron de contener 5,5% de la población mundial en 1900, a más del 50% en la actualidad.

El proceso de urbanización -paso de la población del campo a la ciudad- ha sido el vehículo fundamental de este fenomenal desarrollo de las ciudades. Tanto que en pleno siglo XXI el planeta ya cuenta con 19 ciudades con más de 10 millones de habitantes, y aun más sorprendente con 730 ciudades con poblaciones entre medio millón y 5 millones de habitantes. Un dato adicional, es que no sólo hay mayor cantidad de ciudades, sino que la población mundial actual de 6500 millones de personas, una cifra jamás antes vista, ha convertido a la ciudad en el espacio favorito para vivir, porque ofrece las mejores condiciones de vida, aun para los más pobres.

Esta situación nos deja ante un panorama claro: el futuro del planeta es urbano. Y ese futuro se construye y se decide en las ciudades. Es menester pues volcarnos hacia la comprensión de esta compleja forma de organización que son las ciudades, máximo porque su aumento en importancia y tamaño las convierte en unos espacios desafiantes: donde se acumula la diversidad social y cultural y se impulsa la ciencia, la creatividad, el desarrollo económico, pero también son espacios llenos de conflictos y de impactos sociales, económicos y ambientales no deseados.

Ante lo arriba mencionado hemos decidido crear Monitor Urbano con el propósito de ofrecer una mirada crítica y propositiva ante este panorama urbano, que en nuestro país se expresa en 90% de la población viviendo en zonas urbanas, siendo Caracas, Maracaibo y Valencia, las referencias más significativas. Nuestro cometido será abordar diversas temáticas asociadas a las ciudades, haciendo énfasis importante en aspectos como tendencias de crecimiento de las ciudades, déficit de ciudad, problemática habitacional, conflictividad urbana y convivencia, problemática de servicios públicos, mercado inmobiliario y a fin de cuenta: propuestas para el desarrollo de la ciudad.

Partimos pues, de la idea de promover la discusión sobre temas trascendentes para los espacios urbanos donde están contenidas nuestras vidas y el destino del planeta.

Publicado originalmente el 13 de diciembre de 2009.

EL CATASTRO Y LA CIUDAD (II)

En nuestro artículo anterior cerramos con una pregunta: ¿Cuándo llegará la era de un “buen catastro” a nuestras ciudades? La respuesta a esta pregunta ciertamente no la tenemos. Sin embargo, lo importante es reconocer: primero, que el catastro no es posible comprarlo, como quien compra una receta para el desarrollo urbano proveniente de alguna ciudad europea o norteamericana, el catastro se construye, es decir: lleva tiempo; y es una labor de toda la sociedad que habita en un territorio determinado. Y segundo, que hoy más que nunca el desafío se ha reforzado, pues mientras que en muchas de nuestras ciudades venezolanas, Maracaibo por ejemplo, los planificadores y funcionarios de las alcaldías hablan y operan bajo los parámetros de un catastro territorial (sólo registro legal y físico de los inmuebles) ya las ciudades colombianas, brasileñas o mexicanas promedio poseen potentes catastros multifinalitarios donde tienen un registro de las variables urbanas, sociales, culturales, políticas y ambientales del suelo que esta bajo su jurisdicción. Estos catastros multifinalitarios no solamente permiten un registro, sino que además facilitan un análisis integral que en la mayoría de estas ciudades ya permite modelar y proyectar el crecimiento de estos ámbitos urbanos, a la par que son herramienta de gran utilidad para el desarrollo de políticas públicas para la ciudad en su conjunto.

En pocas palabras lo que esta de fondo es que si hay una mejor política de gestión del suelo es posible conseguir un desarrollo social y general más armonioso de nuestras ciudades. O dicho en otras palabras: la gestión acertada del suelo permite un desarrollo integral de nuestro territorio. Claro partiendo de la idea de que las relaciones humanas (económicas, sociales, políticas, culturales, etc.) no se dan en el aire sino que se afincan sobre una espacialidad concreta y es la conjunción de esa serie de relaciones materiales o inmateriales las que estructuran esa compleja construcción que denominamos territorio.

A continuación desarrolláramos un simple ejercicio que nos da una pequeña idea del valor que tiene mirar las actividades humanas representadas en el espacio, veamos la figura abajo presentada que nos muestra la cobertura de la banca en Maracaibo (representada en los puntos verdes y amarillos: agencias formales y taquillas respectivamente). Se puede observar con facilidad como la cobertura está concentrada en la Zona Este de la ciudad (62%) que ha sido la zona históricamente mejor servida, dejando con una pobre cobertura bancaria (tanto a nivel de agencias, taquillas como de autobancos) a las Zonas Oeste (15%) y Sur (9%). Esto nos habla de una ciudad desequilibrada y que no ofrece ni cobertura, ni servicios ajustados a los nuevos patrones de desarrollo de la Maracaibo contemporánea. Al respecto debe tomarse en cuenta las cifras de nuestro último artículo que nos indicaba como las Zonas Oeste y Sur de Maracaibo estarían superando, cada una, en población a la Zona Este (que hoy día posee más de 600 mil habitantes) en los próximos 5 a 10 años.

Este mismo ejercicio podría aplicarse a la cobertura de establecimientos médicos, de plazas y sitios para la recreación y la situación es más o menos la misma. Sin embargo, esta circunstancia se hace mucho más evidente y concreta cuando se representa espacialmente. Esta es otra de las grandes ventajas que nos aportaría el desarrollo de un catastro multifinalitario en Maracaibo: la posibilidad de contar con indicadores urbanos de calidad y actualizados que nos brindan la oportunidad de socializar la información sobre nuestra ciudad y con ello informar y alertar a nuestra ciudad sobre sus déficits, problemas y retos.

NOTA:

  1. Nuestra recomendación fílmica: “Things you can tell just by looking at her” (Con solo mirarte) (2000)”, de Rodrigo García, hijo mayor de Gabriel García Márquez. Es una película con una excelente fotografía, un desarrollo inteligente y una mirada profunda del amor, el dolor y la vida en general.
  2. Nuestra recomendación literaria: “L’homme rompu” (1994) de Tahar Ben Jelloun, no sabemos si existe versión en español, esta obra nos muestra como una ciudad del norte de áfrica puede parecerse en su realidad y su gente al venezolano o latinoamericano promedio.
  3. Nuestra recomendación web: http://salomonraydan.blogspot.com una página de un venezolano excepcional que nos muestra que si se puede promover el desarrollo.

4.      Esta confirmada la visita del Urbanista Marco Negrón para finales de mayo. Pronto indicaremos fecha y agenda de actividades con él.

EL CATASTRO Y LA CIUDAD

Un catastro es “…el registro de los bienes inmuebles (ubicación, dimensiones, uso) y sus propietarios, que se utiliza para establecer el monto de la contribución que se impone sobre los bienes inmuebles según su producción, su renta o su valor, y derechos como servidumbres e hipotecas”. En la actualidad el concepto de catastro se basa en tres finalidades que le dan sustento:

  1. Dar una base para el planeamiento urbano y rural.
  2. Calcular el monto de las contribuciones como el impuesto inmobiliario.
  3. Guardar la seguridad jurídica del derecho de propiedad a través de la aprobación y archivo de las mensuras, que son la base de las escrituras de traslación y dominio.

A su vez para cumplir con estos tres items el catastro está dividido en tres secciones:

  1. Catastro Fiscal: Encargado de la fijación del valor de los bienes a fin de imponerle un tributo proporcional.
  2. Catastro Jurídico: El cual contempla la relación entre el propietario o sujeto activo y la propiedad u objeto y la comunidad o sujeto pasivo.
  3. Catastro Geométrico: Encargado de la medición, subdivisión, representación y ubicación del bien.

Como se puede inferir el catastro es sinónimo de organización, de orden, de control. Tres palabras clave para el desarrollo de toda ciudad contemporánea en este siglo XXI, en el que las ciudades compiten entre sí nacional, continental y globalmente.

Como bien se desprende de las ideas antes dichas el catastro esta referido al suelo, a lo inmobiliario y a su registro y control. Partiendo de esta noción, una idea a destacar es que para un gobierno local urbano, uno de sus “activos” más importante es el suelo que esta bajo su jurisdicción y sobre el que se asientan actividades de diversa índole. Y es por ello que un buen catastro no sólo es una herramienta para una sólida planificación y gestión del territorio, sino que supondrá una garantía de importantes ingresos para el financiamiento de la ciudad. Sólo a modo de ejercicio pregúntense: ¿Cuántos inmuebles posee la ciudad de Maracaibo? y ¿Cuántos pagan con justicia los impuestos de ley? Sólo para que tengan una idea las viviendas informales (viviendas en barrios) en Maracaibo montan a unas 220 mil, de las cuales al menos un 40% no paga impuestos inmobiliarios. Simplemente multipliquen 100 mil inmuebles residenciales por un pequeño tributo, del monto que ustedes quieran… Ahora bien, creo que no les debe quedar la menor duda de que con esos recursos mínimo una plaza o parque mensual se podría construir, por decir lo menos.

Como todos nuestros habituales lectores supondrán en Maracaibo y en Venezuela esto no se aplica, porque nuestras ciudades más que financiarse por los impuestos que pagan los ciudadanos que la habitan, están más bien “subsidiadas” por las transferencias que el Estado Central realiza. Esta circunstancia hace que nuestros alcaldes piensen en como gastar discrecionalmente los recursos que vienen del gobierno central, sin preocuparse por la posibilidad de implantar un sistema de recaudación de impuesto efectivo. Esta distorsión hace que nuestras ciudades sean construidas desde el financiamiento de la renta petrolera (vía FIDES, LAEES o Situado Constitucional) y no desde el pago de los impuestos inmobiliarios o territoriales que deberíamos efectuar, de manera diferencial claro esta, los ciudadanos que habitamos y explotamos el suelo citadino.

Sólo es posible controlar el desarrollo de la ciudad y planificarlo al tener un riguroso registro de la ocupación del suelo. Pues esto nos obliga, queramos o no, a tomar consciencia de que tan bien o mal estamos explotando nuestra base territorial y, a la par nos obliga a mirar la ciudad desde un plano mucho más real, como sistema y no como espacios aislados que poca interdependencia poseen.

Es pues muy difícil pensar en una ciudad medianamente organizada, planificada, en fin con visión de futuro sino no se posee, por lo menos un buen catastro territorial (que ciertamente no es tan potente como un catastro multifinalitario).

Entonces si el catastro es tan importante para la ciudad contemporánea, nos preguntamos: ¿Cuándo llegará la era de un “buen catastro” a nuestras ciudades?

Algunas generalidades sobre indicadores urbanos y la importancia del acceso y difusión de la información

Como ya se hemos indicado un número importante de veces, desde nuestro punto de vista, la ciudad es un artefacto, un dispositivo que el ser humano ha creado para tratar de satisfacer sus necesidades de la mejor manera posible. Pero esta “herramienta” llamada ciudad suele estar regida por las leyes del mercado, con lo cual se revela que en esencia la ciudad es también una cuestión económica y donde los abstractos conceptos de economía de escala y de aglomeración funcionan y se hacen hecho real por doquier. Sabemos que esta manera de ver la ciudad es más bien fría, quizás muy “inhumana”, pero al final esas son las claves indispensables para partir de un análisis de la ciudad, especialmente la contemporánea.

Claro esta, lo urbano y los espacios citadinos en la actualidad son tan complejos que intentar reducirlos a datos económicos una tontería, pues al ser un sub-producto humano hay que sobre-entender que la ciudad es multidimensional. Más allá de esta complejidad hoy día hay un consenso general sobre la idea de que para gobernar la ciudad, para hacer ciudades de calidad es sine qua non la existencia de indicadores claros, actualizados y colectivamente compartidos. Vale decir debemos tener sistemas de información completos, de fácil acceso y de construcción independiente o por lo menos técnicamente solventes. Esto es así pues en este minuto las ciudades ya no compiten entre sus pares nacionales, sino que lo hacen con sus pares regionales, continentales, hemisféricos y hasta globales. Una competencia que se da básicamente por la búsqueda de inversiones nacionales e internacionales que son el “combustible” actual para el desarrollo del mundo urbano.

Y es justamente allí donde la mayoría de las municipalidades y ciudades venezolanas están fallando; en la ausencia de información clara y actualizada para que los actores políticos, sociales, culturales, económicos, puedan tomar decisiones de calidad. Esta ausencia de indicadores urbanos tiene varias posibles causas dentro de las que destacan de manera capital: la ausencia de departamentos de estadísticas locales y la ausencia de tradición catastral en nuestras ciudades. Y es que la falta de estas dos cuestiones nos incapacita para generar espacios en acuerdo con los tan difundidos y mundialmente aceptados parámetros de producción de medio ambiente urbano.

Y es que cómo invertir los recursos locales de manera acertada si no sabemos cuestiones tan primarias como: ¿Cuántos barrios hay en Maracaibo? ¿Cuántos metros cuadrados de oficina se construyeron el año pasado? ¿Cuánta es la suma total de hectáreas de terrenos vacantes a día de hoy y cual su valor? Entre otras cuestiones, y esto sin hacernos preguntas más sociales como: ¿Qué sectores de la ciudad deben pagar más o menos impuestos territoriales? ¿Cuáles son las parroquias con mayor tasa de ocurrencia de invasiones de terrenos? ¿Donde vive la mayor cantidad de adultos mayores? O simplemente ¿Cuánto dinero se mueve en cada una de las centralidades de la ciudad?

Es pues imposible pretender consolidar una ciudad que brinde espacios, servicios y oportunidades adecuadas a sus ciudadanos sino poseemos como mínimo un catastro territorial técnicamente robusto y actualizado. ¿Por qué? Pues porque el catastro es la base fundamental para la planificación y el financiamiento de todo territorio y más si este es urbano. Ahora bien, la otra cuestión es que justamente la información derivada del catastro sea públicamente conocida, sea abiertamente difundida y utilizada como insumo fundamental para la reflexión, planificación, intervención y hasta renovación de la ciudad.

Y es vital concluir indicando que la importancia del acceso a la información, generada bien sea por nuestros catastros o cualquier otro elemento del arsenal que debe tener el sistema de información de nuestras ciudades, viene dada por lo que el profesor Tomás de la Barra comentó en una visita que hiciera a la ciudad hace algunos días:

Primero, “…hay que sacar a la luz la información y que la ciudadanía se apropie de ella para que puedan reflexionar respecto a su entorno y así puedan exigir con criterio claro una mejor ciudad”.

Segundo, “…se necesita más que buena voluntad para resolver los problemas de nuestras ciudades, al final hacen falta grandes cantidades de información, posibilidades de acceso a ella y sobre todo mucha experticia”.

Haciendo un pequeño ejercicio sobre indicadores urbanos mostraremos la tasa de crecimiento de la ciudad de Maracaibo mapeada por zonas (municipio Maracaibo y San Francisco). Como verán se puede apreciar que en los próximos 5 años, de mantenerse las tasas de crecimiento actuales, el oeste de la ciudad (donde esta galería, La Curva de Molina, etc.) superará en población, por primera vez en nuestra historia como ciudad, a la zona este (donde estan el Centro Histórico, La Ciudad Universitaria, 5 de Julio, Lago Mall, etc.) que es tradicionalmente la zona más rica, y con mayor oferta de servicios. La pregunta que cabría hacerse es: ¿Qué retos supone este nuevo escenario urbano?