Invitación: Presentación del libro Tramas Cruzadas

“Tramas Cruzadas. El rol de la ciudad en el cine venezolano”, es un Libro de Guillermo Barrios, quien ya ha publicado los títulos: Inventario del Olvido (Fundación Cinemateca Nacional, 1992) y Ciudades de Película (Fundación Cinemateca Nacional, 1998). En siete capítulos, este rico documento analiza una muestra amplia de películas documentales y de ficción de producción nacional como fuente de reflexión en torno a los procesos de espacialización contemporánea en Venezuela.

Esta publicación contó con el patrocinio de El Vicerrectorado Académico de la UCV y El Centro Nacional Autónomo de Cinematografía CNAC.

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LA REVOLUCIÓN DE LOS CUARTOS

Según la Real Academia de la Lengua Española Revolución es: “cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación. O en su defecto Cambio drástico y profundo de cualquier cosa” Dicha palabra suele estar asociada a grandes epopeyas y al desarrollo de grandes hechos políticos e históricos, la mayoría de las veces con finales poco felices.

Ahora bien, para el presente escrito asociamos la palabra revolución con algo que si bien no tiene una apariencia histórica, pensamos que al final si podría llegar a tenerla: la construcción de cuartos, recámaras, o en llano maracucho de una pieza para alojar a personas de escasos recursos.

Hagamos algo de números. En algunos escritos anteriores hemos hablado sobre el déficit habitacional en Maracaibo y hemos dicho que este debía estar por el orden de las 80 mil a 100 mil viviendas. E igualmente hemos dicho que cerca de 220 mil viviendas han sido construidas por la dinámica inmobiliaria barrial. Estas dos cuentas nos dan cerca de 300 mil viviendas que bien podrían estar sujetas a algún tipo de intervención.

Pero estas intervenciones deben ser entendidas en su justa magnitud, sólo hace falta que se construyan cerca de 100 mil nuevas moradas. Y tal vez mejorar en algún modo a cerca de 100 mil viviendas de las construidas en barrios. Esto nos da un mercado bien claro pero diferencial: con unos hay que arrancar de cero y con otros mejorar un poco su alojamiento ya existente.

La pregunta sería: cuál tipo de vivienda construir, qué tipo de mejoras desarrollar a las viviendas que ya están edificadas en muchos barrios: ¿?…

Una respuesta aunque poco atractiva para las formas tradicionales de entender el déficit habitacional es: para unos construir piezas o cuartos que puedan crecer a medida que pasa el tiempo y para otros mejorar las piezas o cuartos que estén más deteriorados en las viviendas ya existentes. Esta forma de asumir la intervención del déficit cambia totalmente el esquema de vivienda llave en mano planteado hasta ahora y nos abre la posibilidad de liberar recursos para atender a más familias y hasta para invertir en equipamiento y en el hábitat en general que es nuestro déficit más crónico y abierto en Maracaibo.

Hablaríamos pues de cuartos construidos al año y de cuartos mejorados por año. Una estadística nueva y quizás poco impactante, si lo vemos desde la perspectiva gubernamental o nada lucrativa si se quiere ver desde la óptica del contratista. Sin embargo, desde la óptica de los habitantes es lo más lógico: construir poco a poco, de acuerdo al ritmo de generación de recursos del núcleo familiar. O para decirlo como lo diría cualquier arquitecto, ingeniero, urbanista o especialista en gestión habitacional: construir progresivamente la vivienda.

Esto sí sería una verdadera revolución. Pues supondría para muchos pasar del rancho directo a una pieza en duro que sin duda mejoraría la calidad de vida y dignificaría a las familias. Más allá de que hasta sería un rentable negocio dado el volumen de construcciones posibles.

¿EXISTEN LOS MILAGROS URBANOS?

En Latinoamérica y particularmente en Venezuela existe una noción bastante extendida y aceptada en torno a Bogotá, Medellín y Curitiba a las cuales se les suele reconocer sencillamente como “milagros urbanos”. Según La Real Academia Española un milagro es “hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”; hablamos de algo que esta más allá de las fuerzas, capacidades y entendimiento de todo hombre. Ahora bien, y a pesar de la espectacular transformación que han tenido estas ciudades, mal podemos catalogar su gran mejoría, como un hecho que poco tiene que ver con el quehacer humano. Especialmente si se reconoce que la ciudad es quizás el sub-producto más significativo de nuestra civilización en estos tiempos.

¿Pero qué pasó realmente en estas ciudades que hoy son modelos urbanos a seguir? Simplemente los hombres y las sociedades que habitan en estos espacios se pusieron de acuerdo y crearon un modelo, un proyecto compartido de ciudad ajustado a la manera de vivir que estimaron como óptima, equitativa, incluyente y sostenible.

Pero para que el cambio obre es menester que exista experticia y creatividad, las cuales bien utilizadas deben proveer diagnósticos y políticas públicas bien estructuradas y de aplicación priorizada. Claro esta, hace falta MUCHA SENSIBILIDAD POLÍTICA Y SOCIAL para generar un acuerdo ciudadano sobre el cual se arme ese proyecto o mejor dicho ESA INDISPENSABLE VISIÓN DE CIUDAD y a partir de allí iniciar una carrera frenética, impecable e implacable para lograr su concreción hora a hora, día tras día, mes tras mes, año tras año y lo más importante: GOBIERNO TRAS GOBIERNO.

Sólo de esta manera, y desde nuestro humilde punto de vista, pensamos que se puede alcanzar una ciudad con más de 50 metros cuadrados de espacio público por habitante, caso Curitiba, cuando la norma internacional habla de 10 metros; bajar la tasa de homicidio a menos de 25 personas por mes, caso Medellín, cuando antes superaba los 600 homicidios; servir a una ciudad de 8 millones de habitantes, con un moderno y rápido sistema de transporte público o de parques bibliotecas, caso de Bogotá. Es importante decir que no estamos queriendo decir que estas ciudades lo han logrado todo o que ya no tienen problemas, no es esta una apuesta nuestra a lo Francis Fukuyama y su Fin de la Historia, pero lo que si hay que resaltar es que estas urbes, por lo menos, han visualizado un camino y están tratando de seguirlo.

Comprender esto nos pone de cara a un enorme desafío: si la ciudad es una construcción humana, entonces es el hombre, en sociedad claro esta, su agente de cambio más poderoso. No dudemos pues que la solución a los problemas de nuestras ciudades esta en nuestras manos, en nuestro tiempo y que es nuestro deber actuar.

¿EXISTEN LOS MILAGROS URBANOS?

En Latinoamérica y particularmente en Venezuela existe una noción bastante extendida y aceptada en torno a Bogotá, Medellín y Curitiba a las cuales se les suele reconocer sencillamente como “milagros urbanos”. Según La Real Academia Española un milagro es “hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”; hablamos de algo que esta más allá de las fuerzas, capacidades y entendimiento de todo hombre. Ahora bien, y a pesar de la espectacular transformación que han tenido estas ciudades, mal podemos catalogar su gran mejoría, como un hecho que poco tiene que ver con el quehacer humano. Especialmente si se reconoce que la ciudad es quizás el sub-producto más significativo de nuestra civilización en estos tiempos.

¿Pero qué pasó realmente en estas ciudades que hoy son modelos urbanos a seguir? Simplemente los hombres y las sociedades que habitan en estos espacios se pusieron de acuerdo y crearon un modelo, un proyecto compartido de ciudad ajustado a la manera de vivir que estimaron como óptima, equitativa, incluyente y sostenible.

Pero para que el cambio obre es menester que exista experticia y creatividad, las cuales bien utilizadas deben proveer diagnósticos y políticas públicas bien estructuradas y de aplicación priorizada. Claro esta, hace falta MUCHA SENSIBILIDAD POLÍTICA Y SOCIAL para generar un acuerdo ciudadano sobre el cual se arme ese proyecto o mejor dicho ESA INDISPENSABLE VISIÓN DE CIUDAD y a partir de allí iniciar una carrera frenética, impecable e implacable para lograr su concreción hora a hora, día tras día, mes tras mes, año tras año y lo más importante: GOBIERNO TRAS GOBIERNO.

Sólo de esta manera, y desde nuestro humilde punto de vista, pensamos que se puede alcanzar una ciudad con más de 50 metros cuadrados de espacio público por habitante, caso Curitiba, cuando la norma internacional habla de 10 metros; bajar la tasa de homicidio a menos de 25 personas por mes, caso Medellín, cuando antes superaba los 600 homicidios; servir a una ciudad de 8 millones de habitantes, con un moderno y rápido sistema de transporte público o de parques bibliotecas, caso de Bogotá. Es importante decir que no estamos queriendo decir que estas ciudades lo han logrado todo o que ya no tienen problemas, no es esta una apuesta nuestra a lo Francis Fukuyama y su Fin de la Historia, pero lo que si hay que resaltar es que estas urbes, por lo menos, han visualizado un camino y están tratando de seguirlo.

Comprender esto nos pone de cara a un enorme desafío: si la ciudad es una construcción humana, entonces es el hombre, en sociedad claro esta, su agente de cambio más poderoso. No dudemos pues que la solución a los problemas de nuestras ciudades esta en nuestras manos, en nuestro tiempo y que es nuestro deber actuar.